Al principio, todo era muy, muy oscuro. Oscuridad en todas partes. Y de repente, luz. Mi madre y yo envueltos en esa simple conexión entre dos individuos físicamente separados pero conectados emocionalmente en un nivel onírico de luz. En esa luz me siento seguro. De la oscuridad, de los demonios. Las sombras se convierten en símbolos y mitos. En esa conciencia exploro la magia eterna de la narración visual, los vínculos entre el sueño, la realidad, la enfermedad, la muerte y la sensación de estar inmerso en una pesadilla mientras estás despierto: “Daymare”.

Morir mientras duermes es más común de lo que puedas pensar. Personas sin signos de problemas cardíacos se acuestan para ser encontradas muertas a la mañana siguiente. Algunos podrían decir que estas personas murieron pacíficamente mientras dormían. “Daymare” es un ensayo fotográfico que explora el miedo que se siente al tener apnea, la historia de una pesadilla mientras se está despierto. Veo lo que mi madre ve, escucho lo que ella escucha y me agarro a su miedo. Esa máscara, ese ruido que rompe el silencio de la noche, me asusta. Decidí captar sus temores analizando con mi cámara el lado oscuro de su experiencia de una manera psicoanalítica para liberar emociones y hacer visible lo invisible.

Volver es la respuesta. Volver 10 años atrás. Volver al espejo oscuro de una sonrisa inocente. Los recuerdos se detienen ante la imagen de mi juventud. Somos niños y jugamos a aprender de nuevo el uno del otro. Ese juego es la profecía de mi trabajo. Estoy aprendiendo a ver el mundo a través de los ojos temerosos de mi madre. Hay mucho que aprender y le estoy agradecido por su paciencia. Es un largo viaje desde la pureza, a través de la soledad, al vacío, y de vuelta a la oscuridad. De vuelta al muy, muy oscuro comienzo.

Manel Quiros